martes, 27 de noviembre de 2007

Y volvió la Luna

Despierto cada mañana y al cruzar el umbral de la puerta, la veo. Acompaña el fuerte golpeo de un aire frío de invierno. Blanquecina, tierna y brillante, acompañando el final de la noche, desapareciendo con el alba… ahí se halla.

Acompaña mis noches y adorna la imagen desde la ventana, crea nuevamente ese velo de tacto imperceptible que pudiera creer dedicado únicamente a mí.
Ha vuelto, vuelve a iluminar un oscuro camino que poco a poco y a pesar de los tantos obstáculos que sé, encontraré… vuelvo a retomar. A paso lento y torpe, como el niño que aún comienza a desprenderse de sus manos como apoyo, así camino… mirando la luna que vuelve a acompañar mis momentos. Con pequeños tropiezos que ella frena al coger mi mano.

El verdoso pardo de sus ojos persiste aún en mi mirada, se emborrona su imagen y su dulce voz y aún así, persiste una mirada que me retaba y al tiempo huía de la mía.
Y huye aún y al tiempo la busca, esa niña preciosa que ataba mis labios a los suyos… sólo el tiempo pondrá tu confianza en mi abrazo, sólo el tiempo te hará ver, comprender y buscar mi beso, sólo el tiempo…


Eternamente agradecida por regalarme esa luz plateada, por dejarme ver que no fue más que un mal sueño… el perder lo que un día creí de otra persona, siendo mía.
Gracias por hacerme comprender el significado de una caricia, de un beso, el tacto suave de tu pelo, de tu abrazo… Gracias por ser real.


Y sólo el tiempo nos dirá…

lunes, 12 de noviembre de 2007

...Momentos

...O arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro...

Don Juan Tenorio. J. Zorrilla.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Un vaticinio

Me pregunto qué o cuánto darían algunos a cambio de mi alma, la posesión de aquello que no creo en mi poder… Un alma a veces fría y solitaria, que ruega perdón y libertad, un alma escondida y con deseos imposibles… la perpetuidad de mi esencia conjugada a tu persona…
Quisiera pensar que al ser dueña de ésta me veo en libertad y derecho a venderla… mas no es sino el mismo diablo, la oscuridad o el vacío quienes reclaman un alma perdida, alineada al dolor, al abrazo ilusorio que presentándose a mi puerta pide ser tomado. Se alimenta de lágrimas y un sentimiento solitario, goza de la nostalgia y del encierro que día a día me estrecha y recoge en su regazo… palpa la serenidad y el silencio un día sometido a la sonrisa desprovista de brillo e ilusiones…

Y suspiro, y se pierden mis miradas, y me pierdo con ellas en un recuerdo jamás vivido, y me pregunto y me respondo y me vuelvo a decir: olvida, sigue, camina…

De nada sirvió la espera.