Me pregunto qué o cuánto darían algunos a cambio de mi alma, la posesión de aquello que no creo en mi poder… Un alma a veces fría y solitaria, que ruega perdón y libertad, un alma escondida y con deseos imposibles… la perpetuidad de mi esencia conjugada a tu persona…
Quisiera pensar que al ser dueña de ésta me veo en libertad y derecho a venderla… mas no es sino el mismo diablo, la oscuridad o el vacío quienes reclaman un alma perdida, alineada al dolor, al abrazo ilusorio que presentándose a mi puerta pide ser tomado. Se alimenta de lágrimas y un sentimiento solitario, goza de la nostalgia y del encierro que día a día me estrecha y recoge en su regazo… palpa la serenidad y el silencio un día sometido a la sonrisa desprovista de brillo e ilusiones…
Y suspiro, y se pierden mis miradas, y me pierdo con ellas en un recuerdo jamás vivido, y me pregunto y me respondo y me vuelvo a decir: olvida, sigue, camina…
De nada sirvió la espera.
sábado, 3 de noviembre de 2007
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