Y sueño, y vuelo hacía ti, y me pregunto, y vuelvo a decirme, y reprimo sensaciones, y callo, y hablo, y corro, y salto… Miro sin mirar, escucho dedicándote una sonrisa que te saca de tu propia conversación… e intento hechizarte y aún hoy… mantengo la duda, te sentiré mía? No… no tengo respuesta.
Divagaciones que en un futuro puedan ocasionar una sonrisa soñadora, un… “Qué tonta…”
Pensamientos que creyendo desterrados… vuelven. Sentimientos que no desaparecen, la espera… la eterna espera, ya en una ocasión te lo dije… “En este momento, estoy aprendiendo a esperar, a ser paciente…” Y contribuyes a mi aprendizaje, no me equivocaba.
Seguirá ahí por mucho tiempo, aquel verdoso pardo que de reojo me miraba, la sensación de sentirme observada cuando era yo quien posaba la mirada sobre ti. Jamás creí necesitar un beso, ahora veo que estaba equivocada.
Aprendiendo, necesitándote, mirando, recordándote, sin creerte mía, entregándome a ti… lo sabes no? Sí… siempre fui tuya, desde el día en que acercaste tu mano a mi pecho para notar mi nervio.
Y seguiré entregándome a aquellas almas soñadoras, seguiré soñando con tu imagen, seguiré creyéndome tuya… y dijeron… como un ruiseñor… Y no puedo más que sonreír al mirarme al espejo y notar mi incredulidad.
viernes, 7 de diciembre de 2007
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