La pura realidad es que por más que me empeñe no puedo olvidar momentos de ilusoria felicidad. Quisiera sufrir el desengaño, quisiera olvidar y no mantener la duda, la posibilidad de que la luna vuelva a mis noches.
Permanece el… ¿Y si hubiera…? Inevitablemente algo parte de mí me conjuga a lo que eres o a lo que yo creí real, quién sabe si es o no como un día lo entendí… Quién sabe si soy yo la que invita a la luna a aparecer en mitad de la noche, ante la expectativa de tu regreso… (Puede que simplemente esté chiflada, es otra de las posibilidades que barajo xD )
“Dos almas intentan unirse a la mía y protegerme con suma de abrazos en la distancia”
Aún me pregunto por qué mi empeño en mantener el ideal que poco a poco bordé con el entrelazado de tus palabras. Puede que mi petición más amarga y difícil sea el que me muestres la abstracta visión que me enamoró de ti, de tu nombre, de tus pensamientos y lo tanto dedicado a mi persona.
No me queda más que refugiarme en tierras lejanas, en compañía de viejas amistades que siempre permanecieron atentas a los acontecimientos de mi vida. Dejar que un amor fraternal me aliente en mi camino y esperar que retenga mi paso kilómetros más allá, donde se eleva el sendero abriéndose los cerros e invitando a miradas poco conocedoras del terreno.
Déjame sonreír, hazme ver que me encontré equivocada al haberme creído en posesión de lo perfecto, si no… en posesión de ello, el orgullo de contemplarlo por unas semanas… Y entonces será cuando vuele en busca de un sueño en una ocasión vivido. Soñar, soñando despierta…
martes, 29 de enero de 2008
miércoles, 23 de enero de 2008
sábado, 19 de enero de 2008
miércoles, 9 de enero de 2008
Cuando ya no esperas nada…
Sigo con fiebre, los ganglios inflamados, un principio de fuerte jaqueca y aquí estoy, escribiendo… Me confirmó mi madre hace un par de horas que habían llegado los resultados de los análisis que ayer mismo fui a practicarme y efectivamente, soy un monito nuclear infeccioso… bueno, quien lo prefiera… monita.
Dijeron que las desgracias nunca vienen solas y aquí tenemos la prueba… hecha polvo, sin ganas de nada, las tantas pastillas que mi cuerpo lleva asimiladas cada ocho horas me han vuelto (y perdonen por la expresión) gilipollas… Sí, me siento incapaz de estudiar el tema restante para un examen fijado para el día de mañana (evidentemente no acudiré a tal cita con mi queridísimo profesor) y no sólo incapaz, me falta el empuje inicial para sentarme frente a las fotocopias desbordantes de citas históricas y fechas.
El cansancio es extremo y sin embargo, tumbarme a la cama se me hace imposible, me siento inútil y alejada del mundo (no quiero estar más aislada que de costumbre)
Según he leído en periodo de cuatro meses es mejor que no intercambie fluidos salivales con otra persona, tampoco querría sentirme responsable de los males de otro por lo que haré caso a mi sentido común y me quedaré en casita estudiando hasta que finalicen estos cuatro meses de martirio estudiantil. No puedo más que arrastrarme a la cama, poner en reproducción algo de música y dejar que mis oídos se vean golpeados por el rítmico compás.
Pues ya ven, después de unas 7 visitas al médico ya tengo mi diagnóstico y maldito sea. Bueno podría haber sido peor, podría estar tirada en el suelo sin saber lo que me ocurre, podría estar con fiebre de 40 y estimar que se trata de una enfermedad totalmente contraria o podría estar en la playa disfrutando de un buen baño en el mar y que en ese momento me explotara el bazo (debo hacer mucho reposo) Mirando el lado positivo no es tan malo como podría haber sido, he perdido más de la mitad de mis vacaciones en cama y con fiebre bastante alta, pero dentro de lo posible… no es tan malo, no me han ingresado y no es terminal… (Bien es ahora cuando cierran la ventana por mi exagerado dramatismo)
Ya casi me siento indiferente al permanente dolor de garganta, resulta desgarrador cada trago de saliva… la fiebre que ya no baja de 37 y pico (casi no es nada, acostumbrada ya a estas temperaturas…) y el punzante dolor de cabeza al que he optado por ignorar. Ya no hablemos de los cinco bultitos que se extienden por mi cuello y mi cabeza, bien disimulados al menos, bueno… mi cuerpo no se está portando del todo mal a fin de cuentas. Es bastante considerado si lo analizas con detenimiento.
Y yo no dejo de compararme con esos lindos monitos de feria que te endosa el cámara a la primera que puede para cobrarte 10€ por una foto que no has pedido, es linda su forma de agarrarse a ti con esas pequeñas manitas… sí y harto de pulgas y enfermedades que el bichito seguramente lleva, pues bien… algo así soy yo en estos momentos, sólo que más aseada y oliendo a colonia de nenuco… (Y sin tanto pelo claro está)
Sin duda lo que más odio de mi estado es la demacración de mis facciones (exagerada… sí, sólo un poco) estoy verdaderamente pálida tras tanto antibiótico que a últimas, no me sirvió de nada. Necesito una larga sesión de lo que yo llamo “dedicarme la tarde” es decir, pinzas de depilar en mano derecha y neceser de maquillaje frente a mí, después de retocar mis cejas, un pequeño bronceado, lápiz de ojos, sombras y algo de colorete… seguiría teniendo mala cara pero la palidez no se haría tan notable.
Pues qué más decir, me quedo en casa, divagando, recorriendo recuerdos y pensamientos… dejando incluso entrar a los fantasmas que un día tuvieron un papel importante en mi día a día y sin esperar nada, me tumbo en la cama… respiro y hago ademán de recordarte poderosa ilusión… Pienso y recreo historias jamás vividas y construyo las que plasmaré en unas hojas de Word para enviar a un concurso de relatos. A veces los recuerdos nos regalan la mejor de las fantasías.
Dijeron que las desgracias nunca vienen solas y aquí tenemos la prueba… hecha polvo, sin ganas de nada, las tantas pastillas que mi cuerpo lleva asimiladas cada ocho horas me han vuelto (y perdonen por la expresión) gilipollas… Sí, me siento incapaz de estudiar el tema restante para un examen fijado para el día de mañana (evidentemente no acudiré a tal cita con mi queridísimo profesor) y no sólo incapaz, me falta el empuje inicial para sentarme frente a las fotocopias desbordantes de citas históricas y fechas.
El cansancio es extremo y sin embargo, tumbarme a la cama se me hace imposible, me siento inútil y alejada del mundo (no quiero estar más aislada que de costumbre)
Según he leído en periodo de cuatro meses es mejor que no intercambie fluidos salivales con otra persona, tampoco querría sentirme responsable de los males de otro por lo que haré caso a mi sentido común y me quedaré en casita estudiando hasta que finalicen estos cuatro meses de martirio estudiantil. No puedo más que arrastrarme a la cama, poner en reproducción algo de música y dejar que mis oídos se vean golpeados por el rítmico compás.
Pues ya ven, después de unas 7 visitas al médico ya tengo mi diagnóstico y maldito sea. Bueno podría haber sido peor, podría estar tirada en el suelo sin saber lo que me ocurre, podría estar con fiebre de 40 y estimar que se trata de una enfermedad totalmente contraria o podría estar en la playa disfrutando de un buen baño en el mar y que en ese momento me explotara el bazo (debo hacer mucho reposo) Mirando el lado positivo no es tan malo como podría haber sido, he perdido más de la mitad de mis vacaciones en cama y con fiebre bastante alta, pero dentro de lo posible… no es tan malo, no me han ingresado y no es terminal… (Bien es ahora cuando cierran la ventana por mi exagerado dramatismo)
Ya casi me siento indiferente al permanente dolor de garganta, resulta desgarrador cada trago de saliva… la fiebre que ya no baja de 37 y pico (casi no es nada, acostumbrada ya a estas temperaturas…) y el punzante dolor de cabeza al que he optado por ignorar. Ya no hablemos de los cinco bultitos que se extienden por mi cuello y mi cabeza, bien disimulados al menos, bueno… mi cuerpo no se está portando del todo mal a fin de cuentas. Es bastante considerado si lo analizas con detenimiento.
Y yo no dejo de compararme con esos lindos monitos de feria que te endosa el cámara a la primera que puede para cobrarte 10€ por una foto que no has pedido, es linda su forma de agarrarse a ti con esas pequeñas manitas… sí y harto de pulgas y enfermedades que el bichito seguramente lleva, pues bien… algo así soy yo en estos momentos, sólo que más aseada y oliendo a colonia de nenuco… (Y sin tanto pelo claro está)
Sin duda lo que más odio de mi estado es la demacración de mis facciones (exagerada… sí, sólo un poco) estoy verdaderamente pálida tras tanto antibiótico que a últimas, no me sirvió de nada. Necesito una larga sesión de lo que yo llamo “dedicarme la tarde” es decir, pinzas de depilar en mano derecha y neceser de maquillaje frente a mí, después de retocar mis cejas, un pequeño bronceado, lápiz de ojos, sombras y algo de colorete… seguiría teniendo mala cara pero la palidez no se haría tan notable.
Pues qué más decir, me quedo en casa, divagando, recorriendo recuerdos y pensamientos… dejando incluso entrar a los fantasmas que un día tuvieron un papel importante en mi día a día y sin esperar nada, me tumbo en la cama… respiro y hago ademán de recordarte poderosa ilusión… Pienso y recreo historias jamás vividas y construyo las que plasmaré en unas hojas de Word para enviar a un concurso de relatos. A veces los recuerdos nos regalan la mejor de las fantasías.
viernes, 4 de enero de 2008
Porque cada sentimiento se hace único y me permito el lujo de correr el riesgo de sentir, de amar, de percibir... de creer que encontraré el límite entre fantasía y realidad en un mismo cuerpo que haré mío, que un día llame Sueño, al siguiente denomine como Luna y al siguiente rechace como Recuerdo...
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