La pura realidad es que por más que me empeñe no puedo olvidar momentos de ilusoria felicidad. Quisiera sufrir el desengaño, quisiera olvidar y no mantener la duda, la posibilidad de que la luna vuelva a mis noches.
Permanece el… ¿Y si hubiera…? Inevitablemente algo parte de mí me conjuga a lo que eres o a lo que yo creí real, quién sabe si es o no como un día lo entendí… Quién sabe si soy yo la que invita a la luna a aparecer en mitad de la noche, ante la expectativa de tu regreso… (Puede que simplemente esté chiflada, es otra de las posibilidades que barajo xD )
“Dos almas intentan unirse a la mía y protegerme con suma de abrazos en la distancia”
Aún me pregunto por qué mi empeño en mantener el ideal que poco a poco bordé con el entrelazado de tus palabras. Puede que mi petición más amarga y difícil sea el que me muestres la abstracta visión que me enamoró de ti, de tu nombre, de tus pensamientos y lo tanto dedicado a mi persona.
No me queda más que refugiarme en tierras lejanas, en compañía de viejas amistades que siempre permanecieron atentas a los acontecimientos de mi vida. Dejar que un amor fraternal me aliente en mi camino y esperar que retenga mi paso kilómetros más allá, donde se eleva el sendero abriéndose los cerros e invitando a miradas poco conocedoras del terreno.
Déjame sonreír, hazme ver que me encontré equivocada al haberme creído en posesión de lo perfecto, si no… en posesión de ello, el orgullo de contemplarlo por unas semanas… Y entonces será cuando vuele en busca de un sueño en una ocasión vivido. Soñar, soñando despierta…
martes, 29 de enero de 2008
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